Actualmente la ilustradora Lilian Tendilla botánica está dirigiendo un proyecto para documentar los ecosistemas de la Sierra Gorda queretana.
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Los resultados serán exhibidos en el Museo Histórico de la Sierra Gorda
Durante su niñez, Lilian Tendilla disfrutaba mucho de dos actividades: observar la naturaleza y dibujar.A medida que fue creciendo, descubrió que no tenía que elegir entre estos dos mundos, sino que podía fusionarlos a través de la ilustración científica y naturalista.
“Siempre fui una persona muy visual. Mi forma de aprender era observando los dibujos de los libros. Así que, cuando decidí estudiar biología, porque siempre he sido una amante de la naturaleza, me di cuenta de lo importante que son las imágenes e ilustraciones para mi profesión. Más adelante, supe que existía una rama de especialistas en biología que se dedicaban a crear este tipo de imágenes y gráficos para los contenidos científicos, por lo que decidí especializarme en este ámbito”, explicó la ilustradora en entrevista con Diario de Querétaro.
Liliana es Bióloga por la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ) y posee una especialidad en Ilustración para la Ciencia y la Naturaleza por parte de la Facultad de Artes y Diseño de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Actualmente, es coordinadora del Programa de Aves Urbanas en Querétaro, una iniciativa de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), cuyo objetivo es promover el conocimiento y la conservación de las aves en la ciudad.
Su profesión requiere de un amplio conocimiento científico para traducir, a través de una imagen, las especificaciones documentadas por sus colegas sobre alguna especie silvestre y, de esta manera, apoyar en la divulgación científica.
“Mucho del conocimiento científico se queda encerrado en nuestro nicho. Solo las personas que nos especializamos en biología podemos entendernos entre nosotros, y nuestra forma de compartir la información es a través de congresos, que a su vez solo son atendidos por miembros de nuestra comunidad. Parte de mi labor es ser un puente entre la población en general y la comunidad científica, porque, con una imagen bien ejecutada, se puede transmitir todo tipo de información”, explicó.
De acuerdo con Liliana, parte de su labor consiste en sintetizar las descripciones generadas por los biólogos y reconstruir, a través de su interpretación, la imagen “ideal” de la especie que va a ilustrar.“Nosotros no dibujamos un ejemplar específico”, aclara la ilustradora. “Compilo diversas fotografías, descripciones, variantes, imperfecciones y más, para finalmente mostrar el concepto de la especie, de modo que las personas puedan identificarla aunque le falte un elemento”, comentó.
Su trabajo no solo se limita a documentar especies existentes, sino también a reconstruir seres extintos o en peligro de extinción. “Por ejemplo, actualmente estoy participando en un proyecto para ilustrar a la vaquita marina, que casi está extinta. Las imágenes que existen de ellas son de ejemplares muertos o solo de las que han logrado fotografiar con vida, pero solo se les ve la cabecita. Así que parte de mi trabajo también consiste en imaginar cómo se mueve la especie bajo el agua, porque no existen fotos de las vaquitas marinas en cuerpo completo”, compartió.
A pesar de la existencia de la fotografía, Liliana comenta que su labor sigue siendo muy solicitada en el medio. “La fotografía especializada en la naturaleza tiene sus propios requisitos; no es una labor fácil, y en realidad nos apoyamos mucho en ella. El poder documentar a las especies ayuda muchísimo, pero nuevamente, solo se puede fotografiar un solo ejemplar, mientras que, desde la ilustración, tratamos de incorporar todos los elementos que hacen a esa especie única. También cabe mencionar que, gracias a nuestro trabajo de ilustración, se han realizado descubrimientos de nuevas especies o se ha descubierto que dos ‘especies distintas’ en realidad son la misma”, comentó.
Tendilla ha colaborado en diversas ocasiones con la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad Autónoma de Querétaro y el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt). Actualmente, lidera dos proyectos de ilustración: uno para el Jardín Etnobiológico de Concá, en colaboración con la Facultad de Ciencias Naturales de la UAQ, y otro personal, en el que está documentando los ecosistemas de la Sierra Gorda de Querétaro. Estas piezas serán exhibidas próximamente en el Museo Histórico de la Sierra Gorda. Este último proyecto se desarrolla gracias a una beca que obtuvo de la Universidad de Drexel, en Filadelfia, Estados Unidos.
Créditos a Andrea Elizondo